¿ Qué es Casa de Oración?

Casa de Oración en San Marcos esta dedicada a la  adoración y a la intercesión en familia . Es un espacio apartado para ministrar al Señor conforme al modelo bíblico de Arpa y la Copa, donde la música, la Palabra y la oración fluyen de manera continua y ordenada.

Este lugar es sostenido por equipos: líderes de Intercesión, cantores, músicos, quienes sirven al Señor con un llamado ministerial específico.

Entendemos este servicio como una labor misionera, en la que cada miembro de cada equipo ministra primeramente a Dios y, a la vez, coopera con Su propósito eterno.

Casa de Oración existe para colaborar de forma activa con la Gran Comisión, sosteniendo un altar de oración constante y proclamando, mediante la adoración y la intercesión, la hermosura de Jesús, Su señorío y la esperanza de Su glorioso regreso.


MIERCOLES 19:00 HRS

Jesús como nuestro Sumo Sacerdote

Revelación de Jesús que aviva los tiempos 

Un llamado a los Atalayas

Una Iglesia que crece en el temor a Dios

Una Iglesia que permanece en Intimidad

Una Iglesia que se mantiene enfocada

La proclamación del evangelio que predicaron los apóstoles

El Espíritu y la novia dicen ven

Mantener un altar de adoración e intercesión continuo, Capacitando adoradores, músicos y intercesores bíblicamente fundamentados y Servir como un centro espiritual para la ciudad y la región, que Coopera con la Iglesia local y el Cuerpo de Cristo

Una Casa de Oración es un lugar dedicado a buscar a Dios mediante la oración y la adoración, donde la Palabra es cantada, orada y proclamada, y donde el pueblo de Dios es recreado en Su presencia (Isaías 56:7). No es un ministerio musical ni un evento, sino un estilo de vida y un mandato bíblico.

Funcionamos mediante un altar de oración y adoración, organizado en bloques establecidos que permiten la participación ordenada de distintos equipos, Cada tiempo es servido por intercesores, músicos y cantores que ministran juntos, siguiendo el modelo Arpa y Copa, donde la Palabra, la música y la oración fluyen de manera integrada. Nuestros tiempos de oración no son eventos aislados, sino expresiones de un mismo clamor sostenido. Cada equipo toma su lugar con responsabilidad sabiendo que es sacerdote de la casa del señor, entendiendo que se une a una obra que ya está en marcha y que continuará después de su turno. Todo se realiza en un espíritu de humildad, unidad y santidad, buscando ministrar primeramente al Señor y sostener el altar vivo día y noche.